No tanto, pero sigue al alza

Nacionales 21 de octubre de 2016 Por
Aunque no son los del primer cuatrimestre, los números de la inflación en la Argentina se mantienen como uno de los dolores de cabeza para millones de habitantes. En setiembre, el costo de vida que mide el Instituto de Estadística y Censos –INDEC- llegó al 2,2 por ciento
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(www.enter-ate.com.ar – General Pico – CABA – por Alberto Bastia *)  Si bien la gestión del Presidente Mauricio Macri considera que el tema inflacionario es historia, la canasta básica de alimentos se encareció en septiembre un 2,2 por ciento respecto de agosto pasado, con lo cual una familia tipo de cuatro integrantes (dos mayores y dos niños) requirió de 5287,67 pesos para no ser indigente, según cifras del Indec publicadas en la jornada del jueves 20 de octubre.

Durante los primeros meses de 2016, el costo de vida seguía en el placard porque la gestión de Cambiemos buscaba las herramientas precisas para poner en funcionamiento el ente estadístico.

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Por ello, es que entre abril –el mes del regreso del INDEC- hasta setiembre último la canasta de alimentos registró un crecimiento del 12,9 por ciento.

En la Argentina, para que una familia tipo –una pareja y dos chicos en edad escolar- no se considere pobre debe recoger 12.637 pesos 53 centavos. 

Ya con esos parámetros, los de la no pobreza y los de la no indigencia, nadie puede sentirse cómodo, mucho menos quienes ven esos valores y se sienten en un umbral tan hilarante y ríspido.

Hace pocas semanas, cuando se conocieron los índices de pobreza y de indigencia –que entre ambos orillan el 40 por ciento de la población- todo bien nacido debe avergonzarse.

Argentina, territorio de vasta geografía, produce alimentos para satisfacer a unos 300 millones de habitantes a lo largo del mundo. No es un slogan, es una verificación cierta.

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Así las cosas, si los dirigentes políticos –los ofialistas, como también desde la oposición- aspiran a que ese panorama se revierta, deberían evaluar que se hizo, mejor dicho que no se hizo para caer en niveles que hace décadas eran propios de realidades bien distantes, como ser la africana Biafra o la caribeña Haití.

 

En los últimos tiempos, la Argentina está inmersa en una situación que para unos es ficción, para otros una palpable realidad.

 

(*) Alberto Bastia, Director – Propietario de www.enter-ate.com.ar

 

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