Cambios que generarán enojos

Política 25 de octubre de 2016 Por
Toda modificación que se genere en una estructura siempre devienen en malas caras. Y si esa modificación se produce en una fuerza de seguridad, en el horizonte se divisan nubarrones de probable tormenta. La remoción de la cúpula del Servicio Penitenciario de la Provincia de Buenos Aires –SPB- , la última disposición cristalizada -por la Gobernadora María Eugenia Vidal, el lunes 24 de octubre- forma parte de una nueva mirada implementada, según declaraciones de diversos funcionarios nacionales y provinciales, por la gestión asumida el pasado 10 de diciembre
vidalpba

(www.enter-ate.com.ar – General Pico – La Plata –por Alberto Bastia *)  Toda vez que un Ejecutivo, en general los de la más poblada provincia de la Argentina, como es la de Buenos Aires, movió las fichas en el tablero de alguna fuerza de seguridad algún trueno, algún relámpago, asomaron en el horizonte.

Le pasó a Eduardo Duhalde cuando quiso descabezar a la Policía de la Provincia de Buenos Aires, conocida como la “maldita Policía” y quienes dejaron su pertenencia a dicha fuerza de seguridad apostaron  a lo peor que le puede pasar a un ser humano: violentarse por completo contra todo y contra todos.

Es decir, si bien el nivel de delitos no tuvo un crecimiento geométrico lo que se comenzó a visualizar era el incremento de la violencia en los ilícitos. Golpes en los robos, en los secuestros, simulacros de fusilamiento en los mismos, y una utilización de todo lo que los miembros de la Policía tienen como propios: chalecos antibalas; sistemas sofisticados de comunicación; armas de alto standing y municiones cada vez más mortales.

penaldejunin

O sea, la irrupción de lo que se conoce como “la mano de obra desocupada” se apoderó de espacios que antes eran propios de la delincuencia.

Alguien podría preguntarse si el cobro de un “canon” a quienes levantan la quiniela clandestina; a los travestis y las prostitutas callejeras;  a los dueños de algunos negocios para que no “los visiten los dueños de lo ajeno” –verbigracia de los delincuentes- no es delincuencia.  

Escrito esto, la Gobernadora Vidal –del espacio Cambiemos, el mismo que gobierna la Argentina desde el 10 de diciembre último- movió fichas y desplazó al titular del Servicio Penitenciario, a cinco directores y otros tantos subdirectores, como asimismo el pase a retiro de 132 agentes del Servicio.

Fernando Díaz, el renunciado jefe del SPF –tras haberle pedido que dimitiera el Ministro bonaerense de Justicia, Gustavo Ferrari, tenía ciertas causas por desmanejos en su función.

Cuando ejercía el cargo de Auditor del Servicio Penitenciario Federal, manejó irregularmente el servicio de alimentos para los detenidos en penales de la norteña provincia de Salta.

Miguel Antonio Medina, Juez Federal de dicho distrito lo citó en la causa en la que se "investiga irregularidades millonarias en el servicio de catering del complejo penitenciario federal de Salta que habrían derivado en un régimen de hambre para los detenidos".

Por otro lado, la Comisión Provincial por la Memoria –la CPM- un organismo extra poderes, autárquico de todo poder, conformado por referentes de organismos de derechos humanos, intelectuales, funcionarios universitarios y judiciales, artistas, religiosos de distintos credos, legisladores y sindicalistas, como expresión plural del compromiso con la memoria del terrorismo de estado y la promoción y defensa de los derechos humanos- cuestionó al dimitente Díaz por haber estado al frente del SPB en el año 2005, cuando murieron 33 detenidos en el penal bonaerense de Magdalena –en el sur de ese inmenso distrito-.

El hacinamiento, las malas condiciones en los pabellones generó que decenas de reclusos quemaran colchones a modo de llamado de atención. La represión, el aire contaminado y todo lo imaginable culminaron cuando se contabilizaron 33 fallecidos.

Con ese movimiento de cúpula, quedó al frente de ese organismo –cuestionado hace años por sus turbios manejos de corrupción de vinculación, desde el interior de algunos pabellones de determinados núcleos de detención, con jefes de bandas de alto riesgo –entre ellas narcotraficantes;  de todo tipo de secuestros;  y de asaltos a camiones transportadores de caudales- Juan José Baric, ex fiscal federal de Santa Rosa, la capital de la Norpatagónica provincia de La Pampa.

Hasta su designación, Baric se desempeñó como subsecretario de Política Penitenciara del gobierno de Vidal.

vidalpba

En tanto, este martes 25 de octubre, en rueda de prensa, la gobernadora y el Ministro Ferrari adelantaron que la remoción no era “una purga”, sino que forma parte de la “amplia reforma que estamos llevando adelante desde que nos hicimos cargo del Gobierno en diciembre último”.

Un dato relevante es que la estructura administrativa será manejada por civiles, se reformarán los planes educativos, como también la organización de la vida diaria de los internos, que abarca un cambio en la alimentación y la inclusión de deportes.

Vidal remarcó que “se terminaron los pactos de connivencia”, un hecho que hemos puesto en blanco sobre negro en esta nota.

En el cierre de su comparecencia ante los medios de prensa, la titular del Ejecutivo bonaerense fue muy clara: “No aplicamos parches ni improvisaciones.  La política no habla de cómo funciona el sistema penitenciario de la provincia, el más grande de la Argentina. Desde años funciona mal, durante 30 años nadie quiso reformarlo. Hasta el 10 de diciembre las fuerzas de seguridad se auto gobernaba. Eso se terminó”, dijo tajante.

 

Así las cosas, una brasa caliente como es lo que sucede dentro y fuera de los centros de detención en la provincia de Buenos Aires está sobre la mesa y es de esperar que se reencaucen esos puentes algo quebrados y en especial que quienes fueron desplazados de sus cargos se acojan  a la jubilación, disfrutando de ese nuevo standard y no abonando más hechos violentos.

 

(*) Alberto Bastia, Director – Propietario de www.enter-ate.com.ar

Te puede interesar