Reformas, para el segundo bienio

Nacionales 31 de octubre Por
A una semana del triunfo electoral de las legislativas, el Presidente de la Argentina, Mauricio Macri, expuso en la media mañana del 30 de octubre una serie de medidas que apuntan –como su plexo- a bajar el déficit fiscal
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(www.enter-ate.com.ar – General Pico – CABA) Aprovechando el casi cuarenta y un por ciento que votó la propuesta nacional de la alianza gobernante Cambiemos, el Jefe de Estado lanzó –en el céntrico Centro Cultural Kirchner –el CCK-, la sede del ex Correo Argentino- su plan de “consensos básicos” que tienen como su máximo objetivo, reducir el alto déficit fiscal que no deja de golpear a la economía del país.

Comenzó su discurso recordando algo tan caro para la Argentina: justamente un 30 de octubre, domingo, pero de 1983, el binomio radical que conformaban Raúl Alfonsín y Víctor Martínez se alzaba con la victoria –tras más de 6 años y medio de dictadura cívico militar- derrotando por más del 51 por ciento al binomio del peronismo liderado por Italo Luder y acompañado por Deolindo Felipe Bittel.

“El destino elegía al doctor Alfonsín para comenzar lo que hoy viene siendo el período más extenso de nuestra democracia, pero estamos aquí reunidos por todas las deudas que todavía tenemos a pesar de todas estas décadas”, precisó el Ingeniero Macri.

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“Mi gobierno buscará acabar con los privilegios que salva a unos pocos mientras tantos argentinos padecen la pobreza y la desigualdad”, vaticinó enfáticamente el hombre que gobierna la Argentina desde el 10 de diciembre de 2015, tras doce años de gestión kirchnerista.

En uno de los tramos de su presentación que leyó mediante un teleprompter transparentes, sustentó la idea que para la mayoría de los argentinos es el leit motiv del día a día: “Necesitamos un Nunca Más para la inflación.  El segundo eje es favorecer el empleo: necesitamos más y mejores trabajos para millones de argentinos, que fomenten el empleo privado formal”.

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Ante un auditorio lleno de empresarios; sindicalistas; miembros de organizaciones de la sociedad; y desde ya todo su gabinete, quien gobernó al distrito más rico de la Argentina, el de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires desde diciembre del 2007 hasta diciembre del 2015, presentó un paquete de reformas en los ámbitos tributario; previsional y laboral que, aprobados por el Parlamento con una nueva composición desde el venidero 10 de diciembre acabarán con la idea tan meneada de que “roban pero hacen”. Una alusión más que obvia a lo que sucedió hace horas con la detención del ex Ministro de Planificación Federal durante todo el mandato –doce años- de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner. Al diputado desaforado se lo acusa de haber malversado fondos por cerca de 270 mil millones de dólares.

Así las cosas, una nueva impronta le ha impuesto Macri a su gestión, y que para que todo logre encarrilarse “y no se avecinen escenarios de conflicto serio, tendrá que atacar sí o sí, sin dilaciones el acuciante tema de la inflación que golpea a todos, pero en especial a los sectores de menores recursos”, graficaba un poderoso empresario del sector alimenticio tras los anuncios presidenciales.

“Yo lo voté, para que fuera Presidente, no porque me guste mucho, sino para que no vuelva el kirchnerismo”, resumía Juan Ernesto, mozo de una cafetería muy cerca del CCK y que precisaba algo casi elemental: “y conste que soy peronista, pero no soy kirchnerista. A esos no los quiero más”.

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