Lo procesan

Política 26 de diciembre de 2017 Por
En la jornada de este martes 26 de diciembre y, en lo que supone un giro en la investigación de la muerte del fiscal argentino Alberto Nisman, el juez federal Julián Ercolini procesó al técnico informático Diego Lagomarsino como partícipe necesario del asesinato del fiscal tras calificar el caso de "homicidio simple". Se trata de un fallo en el que por primera vez un magistrado caratula la muerte del fiscal como "homicidio simple"
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(www.enter-ate.com.ar – General Pico – CABA)  En paralelo, el magistrado también procesó a cuatro custodios del fiscal de la UFI-AMIA –la Unidad Federal de Investigación – Asociación de Mutuales Israelitas de la Argentina- al acusarlos de haber cometido el delito de "incumplimiento de los deberes de funcionario público" por desprotegerlo. Además, en un voluminoso fallo de 656 carillas, Ercolini le trabó a Lagomarsino un embargo de 15 millones de pesos –cerca de ochocientos mil dólares-, le prohibió salir del país y, aunque no le dictó la prisión preventiva, dispuso que sus desplazamientos sean controlados mediante una tobillera con GPS –la más sencilla forma de ubicar a alguien, en este caso, con cuestiones judiciales-.

Vale recordar que Lagomarsino reconoció en más de una oportunidad ser el dueño del arma de la que salió el disparo que mató al fiscal, aunque siempre sostuvo que el investigador se la había pedido prestada un día antes de aparecer muerto. Ahora, el experto informático no podrá alejarse de su domicilio declarado por más de 24 horas ni más de 10 kilómetros sin autorización del juez y deberá comparecer al juzgado cada 15 días.

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El magistrado también procesó a cuatro custodios de Nisman, a quienes acusó de haber cometido el delito de "incumplimiento de los deberes de funcionario público", por desproteger al fiscal especial del caso AMIA. A los policías federales Rubén Benítez, Luis Miño y Armando Niz, el juez los procesó también por el delito de "encubrimiento agravado", por "tratarse de un hecho precedente a un delito grave", y les trabó embargos de 500 mil pesos –unos veintisiete mil dólares-

En tanto, al custodio Néstor Durán el juez le trabó un embargo por 50 mil pesos y lo procesó solo por "incumplimiento de los deberes de funcionario público". A los cuatro, el magistrado les prohibió salir del país, y les fijó la obligación de presentarse ante el juzgado federal 10 cada 15 días, además de imponerles la prohibición de alejarse por más de 24 horas de sus respectivos domicilios sin autorización del juez.

El magistrado destacó en su fallo el informe pericial multidisciplinario elaborado por la Gendarmería nacional y presentado en el expediente este año, en el que se afirmó que "la muerte violenta de quien en vida fuera el señor Natalio Alberto Nisman, se trató de un homicidio". Tal como había hecho antes el fiscal del caso, Eduardo Taiano, el juez Ercolini se apoyó en el informe de Gendarmería en el que se afirmó que Nisman había sido ejecutado por dos personas pero no se hizo eco del número de victimarios establecido por la pericia.

Más temprano, antes de conocerse su procesamiento por parte de Ercolini, el propio Lagomarsino aseguró: "Tengo terror a que se cometa una injusticia". En declaraciones al canal América, el allegado al ex fiscal Alberto Nisman afirmó: "Mi vida hoy está muy restringida por mí mismo. Más allá de la tobillera, no me gusta exponerme".

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Lagomarsino insistió en que le entregó un arma a Nisman por pedido del propio fiscal, preocupado por la seguridad de sus hijas, y dijo que para probar eso "están los llamados de Alberto (Nisman)" pidiéndole "el arma".

También reiteró que la ex esposa de Nisman, la jueza federal Sandra Arroyo Salgado "miente" y subrayó: "dijo que el tiro era atrás de la nuca y que la computadora es un colador, y la computadora de Nisman no era un colador".

"Alberto Nisman me cagó –un vocablo que puede asemejarse a arruinarle la existencia- la vida", sostuvo Lagomarsino, quien analizó en declaraciones a radio Delta que el ex funcionario a cargo de la investigación por el atentado a la AMIA "no pensó" que lo "iba a meter en el quilombo" en el que, según dijo, lo involucró. Asimismo, subrayó: "Si voy preso me termino de romper, no hay nada peor que un inocente preso".

"Me arrepiento del quilombo –el ruido mas ensordecedor- en el que me metí por darle el arma a Alberto Nisman. Soy el único que existe en esta causa, por eso las fichas están puestas sobre mí. No creo que haya alguien que me quiera preso", expresó, y aseguró que "nadie" del gobierno de Mauricio Macri ni del de Cristina de Kirchner lo "contactó".


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