La media sanción, un hecho

Política 27 de octubre de 2018 Por
El quórum, la primera llave para la discusión lo concretó. La discusión, se sabía que cargada de tensiones, se plasmó. Los incidentes, al interior del Parlamento argentino no llegaron a los puñetazos pero sí en las adyacencias al mismo se observaron hechos de violencia. Y cuando las luces de un sol titubeante asomaban en el horizonte –casi las seis menos cuarto de la mañana del jueves 25 de octubre- el Gobierno del Ingeniero Mauricio Macri mostró –con una mayoría exigua- la media sanción al Presupuesto del año 2019 para que el Directorio del Fondo Monetario Internacional le aprobara la ampliación del acuerdo ´stand by´ liberando cinco mil setecientos millones de dólares con el fin de reforzar las reservas en el Banco Central de la República Argentina
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(www.Enter-ate.com.ar – General Pico – CABA)  En una maratónica sesión – el quórum, ciento veintisiete diputados más uno, se había obtenido a las once y media  de la mañana del pasado miércoles 24 de octubre- , y tras encendidas defensas y críticas a la ley que promete equilibrio fiscal el año próximo tuvo ciento treinta y ocho votos afirmativos contra ciento tres por la negativa y una sola  y abstención.

Cambiemos, -la alianza que abarca a la histórica Unión  Cívica Radical; a Propuesta Federal –el PRO- y a la Coalición Cívica que su cabeza más visible y audible es la diputada nacional Elisa “Lilita” Carrió y que gobierna la Argentina desde el pasado diez de diciembre de 2015- y,  con apoyo de un sector del peronismo federal, que votó dividido, logró la media sanción para el proyecto de Presupuesto 2019 en la Cámara de Diputados, en una señal al FMI, que este viernes 26 de octubre debía  votaría liberar cerca de siete mil cien millones de la divisa estadounidense.

“Este Presupuesto se diseñó en Washington y se votó en la Cámara de  Diputados de nuestro país”, sostuvieron a viva voz muchos legisladores de la oposición, tanto en la discusión  como asimismo en los pasillos de la Cámara Baja. 

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En esa sintonía, cuando en las adyacencias del Parlamento se sucedían hechos de represión por parte de la Policía Federal y un grupo de infiltrados –así se los identificó por parte de la oposición- que ensuciaron el sentido de la multitudinaria demostración de los ciudadanos de a pie opuestos a las políticas implementa el Gobierno de Macri- todo el arco político opositor  en la Cámara solicitaba a la Presidencia de la misma que se suspendiera la sesión.

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Mientras que el pedido de suspensión no se concretaba, la diputada nacional Carrió decía que “no hay represión, sino que lo único que sucedió fue que las fuerzas de seguridad dispersaban a los violentos”.

Cuando se hacía ostensible que “así no podemos seguir sesionando”, precisaba el diputado nacional por el kirchnerismo, Leopoldo Moreau, el titular de la Cámara, Emilio Monzó hizo lugar a un cuarto intermedio “hasta que las aguas se calmen”, se expresaba desde las cercanías del mismo.

Reanudada la sesión, un fuerte núcleo de manifestantes volvió sobre sus pasos –los que siempre  repudiaron los hechos de esos infiltrados- y cantaban consignas contrarias al plan socio económico del Gobierno de Cambiemos.

A quince minutos de las seis de la mañana del jueves 25 de octubre y, luego de más de dieciocho horas de sesión,  exhibía los números de la realidad:  por la afirmativa, ciento treinta y ocho votos; por la negativa, ciento tres voluntades y una abstención.

Cuando Monzó hizo lugar a una moción  de orden del diputado oficialista  Luciano Laspina –titular de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara Baja- para que se aprobara en particular la ley pasando por alto el voto en general y tras ello la discusión en particular de cada artículo –algo que siempre  sucede con cada proyecto de Ley- la bancada del Frente para La Victoria, FpV –el kirchnerismo en el recinto- se levantó por la aprobación del pedido del diputado Laspina y porque le había negado la palabra al diputado  kirchnerista Axel Kicillof.

“Son unos tramposos”, gritaban desde la bancada del FpV mientras se retiraban del recinto.  Ni el bloque del Frente Renovador –que responde al ex diputado nacional Sergio Massa- ni la izquierda siguieron los pasos del kirchnerismo.

Los votos afirmativos los logró el oficialismo con el conjunto del interbloque Cambiemos, Argentina Federal  -más conocido en el mundillo político como el “peronismo amigable”-y fuerzas provinciales, consecuencia del acuerdo que la Rosada tejió con gobernadores opositores en el nuevo Consenso Fiscal -también votado en esa mañana y que posterga la rebaja de impuestos que se había establecido el año pasado-, para que las provincias puedan compensar parte de los recortes que sufren en el Presupuesto, ante la eliminación del Fondo Sojero y las quitas de subsidios al transporte y a la tarifa social eléctrica. La “adenda” al pacto fiscal del año pasado fue una de las leyes “complementarias” que se votaron como parte del paquete.

Las otras dos fueron los cambios en Bienes Personales -recaudación prevista de treinta y   tres mil millones de pesos, casi la mitad se coparticipa a las provincias- y la suspensión del ajuste por inflación en los balances de las empresas, para no perder una recaudación -al haberse disparado la inflación- de casi cien mil millones de pesos.

La iniciativa incluye un recorte del treinta por ciento para obras públicas y un ajuste severo en las cuentas del Estado, con el objetivo de lograr el déficit fiscal primario cero.

El proyecto pasa así al Senado, donde el oficialismo espera poder sancionarlo a mediados de noviembre, antes de la cumbre de Presidentes del G20 en Buenos Aires.

Con el rechazo del Frente para la Victoria, el Frente Renovador, el Movimiento Evita, el flamante bloque de ex massistas que lidera Felipe Solá, y la Izquierda, este Presupuesto resultó el menos votado de la era Macri. El de 2017 había tenido ciento setenta y siete votos favorables con cincuenta y ocho en contra y cuatro abstenciones, mientras que en el del año 2018 ciento sesenta y legisladores habían dado su conformidad ante sesenta y cuatro que no lo respaldaron,  con una sola abstención.

Así las cosas, a un año exacto de la primera vuelta presidencial –el próximo domingo 28 de octubre de 2019 será ese escenario- la media sanción abre dos caminos: los plácemes del FMI y la agudización –en todos los  ámbitos  fuera del oficialismo de eso se habla- de la conflictividad social ya que el proyecto de lLey contempla recortes en todos los rubros, con un solo incremento: el pago de los intereses de la deuda externa contraída desde la asunción del Presidente Mauricio Macri.

ellayel

 

 

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