Honores en partes iguales

Deportes 11 de noviembre de 2018 Por
Y finalmente la primer dosis de adrenalina concluyó en un empate a dos, entre Boca Juniors y River Plate por el primero de los dos cotejos por la Final de la Libertadores Conmebol en la tarde del domingo 11 de noviembre, disputado en el porteño estadio de Boca Júniors
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(www.Enter-ate.com.ar – General Pico – CABA)  Cuando a la  hora 16, de la Argentina, comenzó a rodar el balón, todas las especulaciones;  todas las suspicacias respecto a que a los jugadores de River le “convenía jugar el próximo fin de semana” para llegar en mejor forma, quedaron afuera del terreno de juego.

Y la hora de la verdad comenzaba a escribirse, también a relatarse.  Al comienzo los dirigidos por Matías Biscay que por decisión de la Conmebol tuvo que ocupar el lugar de Marcelo Gallardo -técnico riverplatense- al estar suspendido, marcaron la cancha.

Con el correr de los minutos, Boca -que ejerció la localía sin público visitante- emparejó la situación.

Hasta que a los 33 minutos de la primera Wanchope Abila aprovechó una floja respuesta de Armani y la clavó de un zurdazo en el desprotegido primer palo del arquero millonario Armani abriendo el tanteador.

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La alegría para los boquenses fue efímera: minutos después, Pratto recibió un buen pase de Martínez, le ganó en velocidad a Izquierdoz y cruzó un remate inatajable frente a la estirada de Rossi que dejó todo igualado en uno.

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Así otro partido comenzaba a transcurrir.

La lesión del delantero boquense Pavón permitió el ingreso de Benedetto que volvió a sacar carta de eximio jugador. Cuando el reloj alcanzaba los 45 minutos, el recién ingresado desniveló el tanteador con un cabezazo inatajable para Armani.

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Así el descanso de los 15 minutos colocaría paños fríos para los postreros 45.

Boca en los primeros escarceos de la segunda etapa parecía dominar el terreno.

Y cuando la confianza hizo que ese fervor de las tribunas no se tradujera en el impulso ganador del local, llegó el empate producto de un tiro libre efectuado y desviado por la testa del boquense Izquierdoz.

Y un balón para el arco defendido por el boquense Rossi; otro para el riverplatense Armani y no se quebraba la paridad.

Así entonces, el primer capítulo de esta historia concluyó con un empate a dos. Una división de honores que sí o sí deberá quebrarse el venidero sábado 24 de noviembre cuando uno de los dos capitanes alce el trofeo de la Libertadores Conmebol.

Eso será en el estadio de Ríver Plate sin la presencia de simpatizantes boquenses; una de la tantas sinrazones del fútbol en este lugar del mundo.

 

 

 

 

 

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