Segunda negativa y pedido de renuncia

Política 12 de marzo de 2019 Por
En la tarde –londinense- del martes 12 de marzo, la Cámara de los Comunes –la Cámara Baja- rechazó una vez más el acuerdo sobre los términos de salida de la Unión Europea (UE) que la primer ministro del Reino Unido, la conservadora Theresa May, negoció hasta último minuto con Bruselas
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(www.Enter-ate.com.ar – General Pico – Londres) Tras un masivo rechazo parlamentario en enero, May había intentado resucitar su controvertido acuerdo de "brexit" renegociando su punto más conflictivo con Bruselas. Pero, a solo dos semanas y media de la fecha en que Reino Unido debe abandonar la Unión Europea, el 29 de marzo, los diputados rechazaron este "acuerdo mejorado" por 242 votos a favor y 391 en contra.

La segunda votación fue un poco menos peor respecto de la derrota clamorosa de enero pasado, pero la sustancia no cambia: sin votos (y hoy también sin voz), la premier conservadora sufrió otra humillación destinada a ampliar la vorágine de incertidumbre sobre los tiempos, términos y tal vez el mismo epílogo del divorcio entre Londres y Bruselas.

Mientras que se  pone en discusión el cargo y la continuidad legislativa ante lo cual no se excluye que pueda abrirse la puerta a las elecciones anticipadas a oscuras.

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El resultado  llegó al término de 48 horas frenéticas, que dejaron a May evidentemente en evidencia, con el tormento de la afonía en el momento crucial de la introducción del debate decisivo. Los votos a favor fueron 242, los contarios 391, con una recuperación parcial respecto de la votación precedente (menos de 230) de enero, aunque no sirve de gran consuelo.

A la titular de Downing Street –sede del Primer Ministro- no le bastó el bálsamo de los tres documentos anexos a los acuerdos de noviembre concedidos in extremis en los últimos coloquios de Estrasburgo por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en nombre de las cúpulas de la UE.

Documentos "vinculantes", en afirmaciones de las partes, para alejar los temores de muchos -unionistas de Belfast primero- sobre un futuro freno británico al mecanismo del backstop (la cláusula de garantía del mantenimiento post Brexit de una frontera abierta entre Irlanda e Irlanda del Norte, en respeto del histórico tratado de paz del Viernes Santo de 1998).

Pero cuyo peso fue decididamente redimensionado por la opinión jurídica del mismo fiscal general del gobierno May, Geoffrey Cox: listo a certificar el valor solo en términos de "reducción del riesgo legal" de un backstop por tiempo indefinido, no de una condonación.

Palabras que representaron una suerte de boomerang, de inmediata acompañadas por el retroceso de la libra esterlina. Y que la misma May no logró revertirlo con un llamado enfático al final.

El Partido Laborista, primera agrupación de la oposición –con su líder Jeremy Corbyn-, demostró que dicha agrupación no respalda un “no” rotundo al acuerdo de la conservadora May, pero igual convencido -más allá del desafíos a la premier sobre una posible salida en las urnas ("es tiempo de convocar elecciones anticipadas", dijo)- de poder encontrar márgenes de maniobra para su plan B en favor de una salida blanda a los límites del semi-Brexit.

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"La UE hace todo lo posible. El impase puede ser resuelto solo en el Reino Unido. Nuestros preparativos para un 'no deal' ahora son más importantes que nunca", comentó el martes a la noche el jefe negociador de Bruselas, Michel Barnier.

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