“Condenadme, no importa. La Historia Me Absolverá”, Fidel Castro Ruz

Internacionales 26 de noviembre de 2016 Por
Hay en la historia de la humanidad pasos que no serán borrados. Hay en ese territorio que se puede coincidir y se puede disentir con quien ha caminado y jalonado esos puentes un punto que no genera discusión: ignorar figuras que son como las paletas con todos los tonos posibles e imaginables. Y esa paleta ha cerrado su galería en la noche del viernes 25 de noviembre en su amada La Habana
Ver galería garciamarquezyfidel
1 / 2 - garciamarquezyfidel

(www.enter-ate.com.ar – General Pico – La Habana – por Alberto Bastia *) Pudo haber sido un abogado de las multinacionales que pestilecian en la Mayor de las Antillas. Pudo haber sido un ilustre visitante de Wall Street. Pudo haber sido el referente de los sectores más concentrados de la economía, no sólo de Cuba sino de toda América Latina, y su vida habría transcurrido entre los algodones del poder económico y de las mullidas alfombras.

garciamarquezyfidel

Nada de esos pudo, fue. Fue quien organizó junto a miles de otros hombres la resistencia a la dictadura de Fulgencio Batista. Desde diferentes aristas esa resistencia tuvo su flujo y reflujo, como es la vida. Idas y vueltas. Subas y bajas. Nada lineal, por suerte

Y entre esos jirones históricos es insoslayable un hito en la antesala de la Revolución Cubana: Santiago de Cuba; Cuartel Moncada, domingo 26 de julio de 1953.

Esa jornada, uno de los del Carnaval en Cuba, 135 hombres y mujeres asaltaron ese emblema del poder militar cubano. Acciones coordinadas permitieron llegar casi hasta el plexo de la unidad de combate. Pero el poder de fuego de las tropas dirigidas por Batista hizo lo suyo. No sólo el poder de fuego, sino lo más denigrante de cualquier acción –la tortura- estuvo presente por días en casi toda la geografía de la Mayor de las Antillas.

Cincuenta y cinco de quienes atacaron al Moncada fueron asesinados cumpliendo el mandato de Batista: por cada soldado muerto, diez de los salteadores, como los caracterizó el dictador.

Encarcelado en el “Presidio Modelo” Fidel y los sobrevivientes tuvieron que aguardar hasta comparecer ante los Tribunales de la Isla.

PlazadelaRevolucionLaHabana

Era el 16 de octubre de 1953 y quien se convertiría en una de las figuras emblemáticas de Cuba y del mundo a lo largo de cuatro horas expuso todo su ideario y justificó la acción del asalto al Moncada.

"En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no la ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no importa. La historia me absolverá". Con ese párrafo finalizaba su largó alegato.

Y si alguien intuye que las causalidades se cristalizan, la fecha de la muerte de Fidel se engarza con otro hecho gravitante en el decurso de la historia.

Un 25 de noviembre, bajo una persistente lluvia, zarpaba desde el puerto mexicano de Tuxpan, en Veracruz, el Granma; esa pequeña embarcación con 82 tripulantes con un solo objetivo: desembarcar en Cuba y así comenzar la caravana que desembocaría un 1 de enero de 1959 con la entrada de los revolucionarios en La Habana, en Santiago de Cuba, en Santa Clara.

Ese día, una bisagra en todos los libros de historia; los que exaltaron esa gesta como quienes la cuestionaron.

“Las emociones me invaden, y con mis 33 años estoy agradecida a que por la Revolución hemos podido estudiar; hemos podido alimentarnos y podemos vivir dignamente a pesar de los años del bloqueo”, sostuvo sumamente emocionada Delys Del Río, licenciada en ciencias políticas.

Así las cosas, nueve días de duelo decretado por el Consejo de Gobierno cubano; homenajes por doquier y resonando y atronando aquello como colofón de su alegato.

 

elcuartelmoncada

“Condenadme, no importa. La historia me absolverá”.

 

(*) Alberto Bastia, Director Propietario de www.enter-ate.com.ar

Te puede interesar