De nada se privó

Economía 01 de diciembre de 2016 Por
En rigor de verdad, todo se puede pensar. Y todo se puede decir. Sólo que no todo puede ni debe volcarse en un ámbito que se sabe germina más que molestias, que irrita como todo aquello que carga una dosis de indolencia, de violencia
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(www.enter-ate.com.ar – General Pico – CABA – por Alberto Bastia *)  No es lo mismo decir ciertas cosas en un espacio íntimo que en un encuentro empresarial y donde todo queda al desnudo.

Y sobre todo, si esas frases caen como en Hiroshima y Nagasaki. Bombas que pudieron haber sido evitables –tanto las arrojadas en territorio japonés- como las afirmaciones del empresario argentino Enrique Pescarmona.

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En su intervención ante sus pares de la Asociación de Empresarios de la Argentina aseveró que “un tercio de los argentinos es pobre, pero muchos son inempleables”.

Acto seguido y, actuando sin el menor respeto por el ser humano detalló que “mis empleados trabajan como si fueran normales después de un año”. Lo que deja como enseñanza –según Pescarmona- que antes del año eran sub normales.

Remató su disertación expresando que “las chicas de 14 años se preñan y tienen un bebé para que les den unos mangos –el término lunfardo que significa dinero, plata- con la Asignación Universal por Hijo”.

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Cuando habló de “normalidad” de sus empleados, evitó –como corresponde a quienes evaden aportes al fisco-, su empresa, un conglomerado conocido como Industrias Metalúrgicas Pescarmona Sociedad Anónima –IMPSA-, arrastra una deuda superior a los 1100 millones de dólares.

En ese menú que fue su discurso, nada quedó sin servir.

 

Así las cosas, para Pescarmona sería saludable el retorno de la esclavitud.

 

(*) Alberto Bastia, Director Propietario de www.enter-ate.com.ar

 

 

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