Consumo a la baja

Economía 12 de diciembre de 2016 Por
La Argentina, tierra riquísima en todo y en especial con un rodeo vacuno que puede abastecer el consumo de carnes rojas, exhibe –por estos días- una nueva depresión en la ingesta de lo que hasta no hace mucho era parte de la vida cotidiana de los argentinos
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(www.enter-ate.com.ar – General Pico – CABA) Si los gauchos que deambulaban por la pampa húmeda volvieran del pasado, se sorprenderían por la información suministrada –en la calurosa jornada del lunes 12 de diciembre- por la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) asegura que el consumo de carne vacuna cayó 6,7% en el año.

cortes

El estudio, realizado con datos de ONCCA, el ministerio de Agricultura y Senasa, indica que el desplome se debe a la caída de la capacidad adquisitiva y por caída del nivel de actividad general y del nivel de empleo.

De acuerdo con el estudio el consumo por habitante de carne vacuna se mantuvo en 55,2 kilos anuales en los primeros once meses de 2016, lo que arrojó una caída de 7,5% interanual. En cambio, el promedio móvil de los últimos doce meses se ubicó en 55,5 kilos anuales en noviembre, resultando 7,1% inferior al promedio de doce meses atrás.

En otro terreno, acorde a lo vertido por CICCRA en noviembre la faena de hacienda vacuna resultó 5,2% superior al promedio mensual de enero a noviembre de 2016 y 5,9% mayor al de noviembre del año pasado.

El informe detalla que por primera vez desde febrero de 2015, la participación de las hembras en la faena total superó la barrera de 43% y se ubicó en 43,5%. Por su parte, en los primeros once meses del año, la faena total llegó a 10,628 millones de cabezas y se ubicó 5,0% por debajo del nivel alcanzado en igual período del año pasado. En el acumulado del año la participación de las hembras en la faena total fue de 41,0%, lo que arrojó una baja de 0,6 puntos porcentuales en términos anuales.

rodeo.jp

Un dato a tener en cuenta y alarmante es el punto de la participación de las hembras en la faena. En términos bien populares, es como comerse la gallina de los huevos de oro. Faenar hembras es romper uno de los eslabones en la cadena de comercialización: no se sacrifican vientres sino terneros y novillitos.

Es de esperar que en el año 2017, próximo a arribar a latitudes sureras, se revierta ese complicado y preocupante escenario.

“Se come menos carne porque en este año 2016, los precios de todos los cortes se dispararon y eso castiga el bolsillo del consumidor”, graficaba Luis Omar, uno de los responsables de decenas de carnicerías –bocas de expendio- a lo largo de la capital de la Argentina y del conurbano bonaerense.

 

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