California fue territorio argentino

cultura 17 de enero de 2017 Por
Una flota comandada por Hipólito Bouchard puso la bandera de Belgrano en varias ciudades americanas que abogaban por separarse de la tiranía del imperio español. Esta es la historia de cómo un corsario con 200 hombres ayudaron a liberar a varios pueblos del yugo de la corona española
Ver galería HipólitoBouchard
1 / 2 - HipólitoBouchard

(LR21.com.uy – Montevideo)  La flota argentina arribó a California el 22 de noviembre de 1818. En ese momento, España poseía todo ese territorio desde 1602 y era una tierra próspera, importante punto en el oeste del país.

El 23 de noviembre de 1817, el corsario Hipólito Bouchard —francés al servicio de las Provincias Unidas del Río de la Plata, la actual Argentina— llegó con 200 hombres a una caleta oculta por las alturas, ubicada a una legua del fuerte de Monterrey. Esa madrugada comenzó un bombardeo contra el fuerte que resistió más bien poco. Tras el desembarco de los navegantes comenzó una batalla que se prolongó hasta la mañana del 24.

Tras vencer a 300 hombres de la resistencia española, California era argentina. Las banderas del General Belgrano ondearon en seguida en lo alto de los edificios de Monterrey. El jefe franco-argentino ordenó la requisa general de comida y provisiones, además de todas las propiedades del rey.

 

HipólitoBouchard

Los americanos aliados

Nada quedó del imperio español aquel 24. Desde la residencia del gobernador hasta las casas de los españoles y todas las piezas de artillería fueron confiscadas. Solamente fueron respetadas las propiedades de los americanos que, según el testimonio de revolucionarios locales, apoyaban la causa independentista.

Bouchard fue informado por sus espías sobre la existencia del Rancho El Refugio. Aquella propiedad pertenecía a un español que, según cuenta el historiador argentino Felipe Pigna al medio elhistoriador.com.ar, “martirizaba a los patriotas de México”. El corsario se armó junto con un grupo de 60 hombres y salieron a buscar al español, que fue informado de la movida y se dio a la fuga. De “El Refugio” y de todas las propiedades del que martirizaba a los patriotas, no quedó nada. Todo fue tirado abajo como símbolo de avance de los que apoyaban la independencia.

Tras Monterrey siguió Santa Bárbara, en donde Bouchard y los suyos liberaron a decenas de patriotas. En agosto de 1818 los navíos argentinos fueron a San Juan Capistrano, en donde exigieron la renuncia del jefe español del pueblo, pero este le contestó que “tenía suficiente pólvora y balar para darle batalla”. Tal afrenta no fue tolerada por los rioplatenses quienes arrasaron el pueblo dejando solo en pie una iglesia y propiedades de los americanos aliados a la causa.

Todos los pueblos españoles en California fueron atacados por los argentinos, partidarios de la causa liberadora.

californiagolfo

Rumbo al sur, los combatientes bloquearon el puerto de San Blas y el de Acapulco, ambos en manos españolas. En Guatemala destruyeron Sonsonete y capturaron varias embarcaciones enemigas.

En Nicaragua, Bouchard y su gente tomaron el puerto de Realejo a bordo de los barcos La Argentina y La Chacabuco. Esta era una de las principales salidas al Océano Pacífico para los españoles, y fue un golpe duro perderlos.

Según consta en el libro “Memorial del Capitán de la Fragata corsario La Argentina, Hipólito Bouchard“, así se dieron los hechos en Realejo:

“El 2 de abril llegué frente al puerto del Realejo, y en el mismo apresté dos lanchas con cañones de a cuatro y dos botes con cincuenta hombres y tres buques: la Lauretana fue quemada al día siguiente porque tratando de rescatarla su dueño sólo me ofertaba 4.000 duros. La María Sofía llevaré para poner a las órdenes de V.E. El bergantín San Antonio fue quemado también porque sólo me ofertó su dueño 6.000 duros. El lugre llamado San José me acompañará por ser de excelentes calidades.”

Para las fuerzas españolas, el buque La Argentina era símbolo de horror, y sus hazañas ya habían llegado hasta oídos de la cúpula real. Países centroamericanos que se formaron posteriormente, como Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua basaron sus banderas en la azul y celeste de Belgrano, que fue quedando instalada por cada ciudad que los argentinos fueron interviniendo.

Bartolomé Mitre, historiador, escritor, periodista y estadista argentino, también escribió sobre el navío La Argentina:

“Una campaña de dos años dando la vuelta al mundo en medio de continuos trabajos y peligros, una navegación de diez o doce mil millas por los más remotos mares de la tierra, en que se domina una sublevación, se sofoca un incendio a bordo, se impide el tráfico de esclavos en Madagascar, se derrota a piratas malayos en Macasar, se bloquea a Filipinas, anonadando su comercio y su marina de guerra, se domina parte de Oceanía imponiendo la ley, a sus más grandes reyes por la diplomacia o por la fuerza; en que se toma por asalto la capital de la Alta California, se derrama el espanto en las costas de México, se hace otro tanto en Centro América, se establecen bloqueos entre San Blas y Acapulco, se toma a viva fuerza el puerto de Realejo apresándose en este intervalo más de veinte piezas de artillería, rescatando un buque de guerra de la Nación y aprisionando o quemando como veinticinco buques enemigos.”

Te puede interesar