Ernesto Cardenal, la rebeldía como legado

Sociedad 04 de marzo de 2020 Por Deutsche Welle - Managua
Artistas, escritores, estudiantes y activistas políticos despidieron al poeta nicaragüense (1925-2020) en una funeraria privada, bajo el asedio de la Policía
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(www.DW.de – Managua) La sede de una capilla funeraria en la capital de Nicaragua permanecía rodeada por patrullas y efectivos policiales después que los restos del poeta, sacerdote, teólogo y escultor Ernesto Cardenal fueron llevados al lugar la mañana del lunes des de marzo de 2020.

"El miedo no puede borrar su legado”, dice a DW la estudiante Dolly Mora, de pie junto al féretro de cedro que alguien cubrió con la bandera nicaragüense al revés, el escudo invertido en señal de luto o llamado de auxilio por la crisis política que vive el país desde hace casi dos años.

Delante del ataúd, sobre una mesa mediana, el escritor de boina calada sonríe desde una foto antigua, sobre cuyo marco la poeta Gioconda Belli colocó con reverencia una pulserita también azul y blanca, colores del pabellón nacional habitualmente utilizado en las protestas opositoras.

El autor de "Salmos”, "Epigramas" y "Oración por Marylin Monroe", entre una vasta obra literaria traducida a más de 20 idiomas e incluida en un centenar de antologías, falleció el domingo a los 95 años por complicaciones en su salud que lo tuvieron bajo cuidados médicos en las semanas previas.

"Su muerte es una gran pérdida para el país. Él luchó porque creyó en la necesidad de un cambio, como lo hicimos nosotros”, agregó Dolly Mora, quien participó en la rebelión universitaria de abril de 2018 contra el presidente Daniel Ortega, que dejó más de 300 manifestantes muertos, 2.000 heridos y cientos de detenidos, según organismos humanitarios no gubernamentales.

Desde su austera vivienda en Managua, el autor de "Vida perdida” se convirtió en los últimos años en un férreo opositor a Ortega y a su mujer, la vicepresidenta Rosario Murillo. A quienes acusó de haber instaurado "otra dictadura” en Nicaragua y tras la revuelta social más reciente los conminó a "salir del poder”.

 

Rebelde hasta el final

"Su legado fue enseñarme a tener fe”, dijo el ex coronel del Ejército sandinista Bosco Centeno, otrora pupilo adolescente de Ernesto Cardenal en Solentiname, isla del Gran Lago del sur de Nicaragua donde hace más de 40 años fundó una comunidad de campesinos poetas y pintores que se hicieron guerrilleros y lucharon contra el dictador Anastasio Somoza hasta derrocarlo en 1979.

"Él nos entregó grandes obras, como 'El Evangelio de Solentiname' y soñó con un país en libertad, aunque se fue sin poder verlo”, se lamentó Centeno. Muchos de los jóvenes actuales, que no conocieron aquella revolución (1979-1990), elogian estos días la figura mundialmente famosa de Cardenal, si bien otros lo asocian con Ortega y le imputan su "complicidad” como ministro de Cultura en la década de los ochenta.

Los sandinistas de hoy, por su lado, lo asocian al "terrorismo golpista”, como denominan a la revuelta social de 2018. Sin embargo, Ortega y Murillo emitieron un comunicado lamentando su deceso y decretando tres días de duelo nacional en memoria de quien llamaron "orgullo nicaragüense".

"Yo admiro su vocación de sacerdote y su visión libertaria, su pasión por leer y escribir hasta el último aliento”, comentó a DW Lesther Alemán, otro conocido dirigente universitario opositor al gobierno. "A los jóvenes nos hereda en primer lugar su rebeldía y su entrega a los más necesitados”, acotó.

Piensa que Cardenal fue capaz "de enmendar errores” porque abandonó a Ortega y al partido sandinista y porque desde 1990 mantuvo una posición disidente. "Fue perseguido por dos dictaduras y la última es la que sigue oprimiendo al pueblo”, añadió Alemán.

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Para el sociólogo Manuel Ortega Hegg, miembro de la Academia de Ciencias de Nicaragua, Cardenal también hizo un valioso aporte con singulares libros escritos en las tres últimas décadas, como "Cántico Cósmico" (1993), "Este mundo y otro" (2011) e "Hijos de las estrellas" (2019), en los que "supo usar la belleza de la poesía y la palabra para acercarnos al pensamiento científico”.

"Él nos hereda una ética a toda prueba. Fue un hombre absolutamente coherente en su vida y esos valores son ejemplo de la nueva cultura política que Nicaragua necesita”, enfatizó.

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