La primera filósofa argentina

cultura 07 de marzo de 2020 Por Cultura - Gob. - CABA
Con su tesis sobre el movimiento feminista, en 1901, no solo se convirtió en la primera egresada en Filosofía de nuestro país, sino también en una de las pioneras de la revolución de las mujeres
tesislopez
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(www.cultura.Gob.ar – CABA) Olvidada y solapada por la fama de su padre, el pintor Cándido López, recordamos y homenajeamos en esta nota, a quien supo tener “un cuarto propio” mucho antes del emblemático ensayo de Virginia Woolf

El artista argentino Cándido López (1840-1902) es bien conocido gracias a su gran producción visual, y creador de un universo de pinturas en el que sobresalen distintas escenas de la Guerra del Paraguay. Celebrado ayer y hoy, el pintor cuenta con innumerables biografías, reseñas, ensayos y homenajes, haciéndose un lugar en la historiografía del arte argentino. Sin embargo, la también extraordinaria vida y obra de una sus hijas se mantuvo por años olvidada y sin reconocimiento: se trata de otro de los oscuros capítulos de la invisibilización de la mujer.

Era julio de 1901, y ella una de las pioneras del feminismo rioplatense. Además, estaba a punto de dejar otra huella en la historia de nuestro país. Se sentó frente a un grupo de profesores (todos hombres), para defender su tesis de doctorado en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

La tesis, la cual llevaba por título El movimiento feminista. Primeros trazos del feminismo en Argentina, se calificó como sobresaliente. Así, Elvira López se convirtió en la primera mujer doctora en Filosofía de la Argentina. 

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Sin bien se conocen pocos datos sobre su vida y apenas una o dos de sus fotografías, fue con algunos artículos de la investigadora María Spadaro, a principios de los noventa, cuando se comenzó a reivindicar la figura y lucha de Elvira López como una gran protagonista de la cultura nacional. En 2009, la Biblioteca Nacional Mariano Moreno (BNMM) reeditó la tesis de doctorado de López, la cual también se puede descargar en línea. 

En ese texto, la pensadora se concentró en las diversas transformaciones socioculturales, a partir de las demandas de las mujeres argentinas de la época. A propósito, la historiadora y socióloga Dora Barrancos comentó: “En su texto, López analizó la evolución de su condición a lo largo de los tiempos, se demoró en un balance sobre los nuevos papeles que las mujeres tenían en la educación, la ciencia, la salud, el trabajo, la política y se identificó con la nueva vertiente de sentimientos e ideas”.

Y agregó: “No hay dudas de que la tesis de Elvira López constituye un momento fundacional en la reflexión académica y expresa bien el reverbero de modernidad en nuestro medio, las urgencias renovadoras y, especialmente, la nueva subjetividad femenina dispuesta a ultimar la minusvalía y la subalternancia”.

A partir de esta publicación, de alguna manera, formativa y constitutiva para el feminismo argentino, comenzó el debate sobre el rol de la mujer en la sociedad y, sobre todo, de la mujer trabajadora en esta parte de la región.     

 

En busca del cuarto propio

Veinte años antes de que la escritora inglesa Virginia Woolf escribiera uno de los ensayos más famosos del feminismo, Un cuarto propio, en el que reflexionó sobre la independencia, emancipación y reconocimiento de las mujeres en la vida artística y creativa —una suerte de puntapié para establecerse como productora intelectual—, Elvira López ya había sentado ciertas bases feministas para mejorar la vida de ellas con más derechos y equidad.

Junto con otras tantas compañeras —como sus hermanas Virginia y Ernestina—, instaló en la agenda política del momento la ampliación en el acceso a la educación, las demandas para reformar el Código Civil y deconstruir aquel lugar que les tocaba por el simple hecho de ser mujeres. A partir de sus investigaciones, llevó adelante los primeros debates sobre el reclamo por la ley de divorcio; la igualdad de los hijos legítimos y naturales; las reivindicaciones y propuestas para proteger a las mujeres trabajadoras y a las niñas de la pobreza.

En consonancia con la discusión feminista internacional de fines del siglo XIX y principios del XX, Elvira López fue de las primeras en América Latina en preguntarse por un tipo de “nueva mujer”, un tipo de “mujer en transición”.

Al respecto, la especialista en Ciencias Sociales Verónica Gago, quien prologó la reedición de la tesis de López a cargo de la BNMM, señaló: “Ella quiere, en todo caso, que la mujer del porvenir conserve ‘algo de esas antiguas matronas que veneran nuestros hogares’ y algo de las ‘bienaventuradas bíblicas alabadas por sus hijos y esposos’. Elvira López es quien introduce el término ‘feminismo’ en Argentina y, al mismo tiempo, se propone como una cauta traductora. Le pone límites precisos, ofrece una exégesis tranquilizadora. Y, finalmente, lo confina al mismo tiempo que lo proyecta a una idea iluminista y progresista, confiada en la fuerza civilizatoria de la historia”.

A casi 120 años de la publicación de aquella tesis, es la revolución feminista argentina del siglo XXI la que continúa enarbolando la bandera por una sociedad más justa e igualitaria. Por eso hoy, más que nunca, recordamos y homenajeamos a sus antecesoras para rescatarlas de las sombras y otorgarles el lugar que se merecen. Sus ideas y batallas aportaron una nueva visión del mundo, el cuestionamiento de lo “naturalmente” dado y la esperanza, sobre todo, de cambiar y transformar.

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