Leopoldo Marechal perdió a su padre y a su tío en la pandemia de la gripe española de 1919

cultura 30 de abril de 2020 Por Infobaires - CABA - por Alejandro Terruella
El padre de Leopoldo Marechal, Alberto, muere debido a la “llamada gripe española en 1919. Fue el año del nacimiento de Evita, que nace en Junín, el 7 de junio. El futuro escritor era hijo de un mecánico de origen uruguayo y un ama de casa argentina
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(www.infobaires24.com.ar –CABA – por Alejandro Tarruella) El escritor y su historia

Marechal había nacido en Humahuaca 464, (hoy 3764), y sus padres eran Lorenza Beloqui, argentina, de ascendencia vasca y Alberto Marechal, uruguayo, de ascendencia francesa. Fueron sus abuelos maternos, Juan Bautista Beloqui, oriundo de Hernialde, Guipúzcoa, y Ángela Mendiluce, de Olazagutía, Navarra; y sus abuelos paternos, Leopoldo Marechal, nacidos en Francia y Mariana Garans, francesa de nacionalidad argentina o uruguaya, de acuerdo a documentación que alcanzaron los biógrafos del escritor.

Marechal fue bautizado el 23 de febrero en la Parroquia de Nuestra Señora de Balvanera y sus padrinos fueron Bernardo Iturralde y Martina Beloqui de Mujica, tía materna, casada con Francisco Mujica, nombres que se recuerdan en su novela “Adán Buenosayres”. Tenía una hermana, Hortensia, que había nacido el 27 de enero de 1902 y un hermano, Alberto, nacido el 1° de enero de 1905. El futuro escritor vivió sus primeros años en Almagro y en 1910 sus padres se mudaron a la calle Monte Egmont 280, hoy Tres Arroyos, de Villa Crespo, escenario mítico de sus novelas.

Cuando niño, Leopoldo iba de vacaciones a casa de sus tíos Francisco y Martina, pequeños ganaderos de Maipú. Francisco perdería la vida en el año 1919, afectado por la “gripe española”, como su padre. Marechal seguiría yendo a Maipú con su tío político, José Fabey, irlandés, gran jinete y pialador, mayordomo de la estancia “Santa María” de los Sanchez Elía. El escritor revelaría esa experiencia pampeana en particular en su poesía.

 

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La gripe de Texas

En 1919 se conocen en Buenos Aires los efectos de la llamada “gripe española”, producto de la primera gran contienda europea, llamada Primera Guerra Mundial. Se había originado en Texas, EEUU, y la llevaron a Europa las tropas. Los aliados parecían querer castigar a España, que no participó en la matanza que marcaría la decadencia del Imperio Británico, y se la enrostraron a ese país.

 

La gripe provocó cerca de 50 millones de víctimas en el mundo, siendo la más importante de la historia, e hizo suspender eventos como la Copa América de 1918, que iba a celebrarse en Brasil

 

En Argentina se registraron 4257 muertes en 1918 y 17.900 en 1919, y tuvo impacto más pronunciado en la zona central del país, en particular Buenos Aires en la primera parte, y Salta y Jujuy, en la segunda. Marechal escribiría años después que “La guerra ya no es un arte: es una demolición”.

La pandemia arribó a la Argentina a bordo del vapor Demerara, que desde Europa llegó a Río de Janeiro y produjo miles de víctimas, luego siguió a Buenos Aires. La gripe llegó al puerto a fines de octubre de 2018 y el 22 estalló el primer caso y llegó a todo el país, investigaron Adrián Carbonetti y María Rosa Rivero. Carbonetti recordaría que “La Nación” explicaría el 16 de octubre de 1918 que “La grippe no debe alarmar, su presentación es benigna”. Se prohibió la entrada a los cementerios de la capital, los cafés, confiterías, hoteles y restaurantes cerraban temprano. Había solo espectáculos públicos al aire libre, se desinfectaban los templos y se suspendieron las clases en las escuelas.

Alberto, su padre, muere víctima de la gripe. Marechal refería que su padre pudo haberse curado si Francisco L. Balbastro, propietario del aserradero donde trabajaba, no lo hubiese amenazado para que continúe con sus labores sin convalecencia. En esos años gobernaba, en su primera presidencia, Hipólito Yrigoyen, y no había legislación obrera que sostuviera los derechos de los trabajadores.

 

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Le explicaba entonces a un interlocutor: “¿comprende por qué fui socialista y luego peronista?”

 

Al concluir la escuela primaria, Leopoldo fue obrero en una fábrica de cortinas de la calle Lavalleja, barrio de Palermo.  A poco de comenzar con su labor, organizó una huelga y acabó despedido. Se dedicó entonces, con Hortensia, a cultivar verduras en la huerta de la familia.

Afectado por la gripe que azotaba a Buenos Aires, muere Alberto Marechal, padre de Leopoldo. No estaba curado cuando su patrón, Francisco N. Bavastro, dueño del aserradero donde se desempeñaba, lo obliga a continuar trabajando hasta que se produce su deceso, el 7 de julio de 2019, víctima de una bronconeumonía.

El 4 de enero de ese año había fallecido su tío, Francisco Mujica debido a la gripe. El modesto hogar de los Marechal se ve sacudido por la pérdida y su economía se derrumba dentro de su vida sencilla. Su mamá decide que su hermano menor, Alberto, que contaba entonces con 14 años, ocupe el lugar de su papá, mientras que Leopoldo debía terminar sus estudios.

En agosto de ese año, Balvastro consigue ocuparlo como bibliotecario rentado en la Biblioteca Popular Juan Bautista Alberdi, que presidía. A fines de noviembre, Leopoldo se recibe de maestro y se lo exime de hacer el servicio militar al carecer de capacidad torácica, por lo cual se hace socio del Club Náutico Buchardo, donde practica remo para mejorar esa deficiencia.

Ejerció luego como maestro de grado en la escuela “Juan B. Peña” de la calle Trelles 938, labor que realizó hasta 1944. Para ese entonces, la “gripe española” había dejado una marca indeleble en su vida. Jamás imaginó en sus obras que otra pandemia afectaría de lleno a su amado país.

 

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