Los desafían

Destacados en Sociedad 23 de julio de 2020 Por Enter - ate - General Pico - Portland
En Portland –en el noroeste de los Estados Unidos-, la lucha por el poder entre las autoridades y los manifestantes se intensifica. La petición de abolición de la policía es cada vez más fuerte, pero Donald Trump –el inquilino de la Casa Blanca- no está dispuesto a hacer nada
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(www.Enter-ate.com.ar – General Pico – Portland) Las movilizaciones de protestas comenzaron en Portland hace menos de dos meses. Desde entonces, ha habido manifestaciones diarias de rechazo a la violencia racista de la Policía estadounidense. Una de las principales demandas de los manifestantes: recortes presupuestarios a la fuerza policial.

"Los policías deberían tenernos miedo, no nosotros a ellos", dice Jeff, un manifestante afroamericano. Jeff ha venido unas 30 veces al centro de Portland para protestar contra la violencia policial. El centro de las manifestaciones es el Chapman Square, un parque de dos cuadras de tamaño.

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A esta hora del 22 de julio, no había habido noticias de que la policía local o las unidades especiales enviadas por Donald Trump a Portland hayan salido a sacar por la fuerza a los manifestantes de la plaza principal. Pero la cuestión no es si lo hacen, sino cuándo. Y si darán la orden de salir por altavoz u obligarán a evacuar sin avisar. Las fuerzas policiales están frente al mismo parque, en dos edificios de los tribunales y el Centro de Justicia, que albergan la comisaría y una prisión.

 

ADOS exige la abolición de la actual Policía

Mientras más de mil personas siguen gritando "Las vidas de ciudadanos afroamericanos importan", Jeff, que trabaja en una escuela, cuenta que pertenece a la American Descendants of Slavery (ADOS), la organización política de los descendientes de los esclavos estadounidenses. ADOS exige la abolición de la Policía en su forma actual, así como pide indemnizar a los afroamericanos cuyos ancestros fueron forzados a la esclavitud.

"La población de Estados Unidos ha sido demasiado dócil. No usamos el poder que tenemos". La desobediencia civil, como la de los manifestantes que incendian los cubos de basura, tiran botellas de agua o intentan desmantelar las barricadas, es efectiva y necesaria, según Jeff. La constante alerta a la que la policía está expuesta es bastante común para los afroamericanos. "Así es como nos hacen sentir las 24 horas del día. Tenemos que hacer que la Policía se sienta incómoda; para que sepan que esto es en serio".

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La Policía Federal de los Estados Unidos ha enviado contingentes de unidades especiales a Portland con el argumento de que los grafiteros y otros manifestantes estaban dañando propiedades, así que fueron enviados supuestamente "a proteger edificios y monumentos”. Pero hay informes de que personas de civil se mezclan entre los manifestantes y los arrestan ilegalmente, además usan gases lacrimógenos y balas de goma.

Las imágenes de las acciones de la policía disuaden a muchos residentes de Portland de participar en las protestas. Pero ahora hay un equipo bien coordinado. Sin embargo, no parecen una "mafia dispuesta a usar la violencia", como lo dijo el Secretario de Seguridad Nacional de EE. UU., Chad Wolf.

Los voluntarios bloquean las intersecciones alrededor del parque Chapman por la noche para evitar que automovilistas puedan atacar a la multitud de la protesta. En una esquina, motociclistas blancos y barbudos han pegado las letras "BLM”, de Black Lives Matter, en sus máquinas. En otra esquina hay dos mujeres blancas: una de ellas es una maestra de escuela primaria, la otra organizaba excursiones en bici antes de la pandemia. "No soy el tipo de persona a la que le gusta enfrentarse a los gases lacrimógenos", dice la profesora con una sonrisa. "Cuando la Policía venga y anuncie, como cada noche, que el lugar será despejado, me iré a casa, como la mayoría de los demás". Cuanto más grande es la multitud, más tiempo se toma la Policía para llegar. La joven tiene razón: la Policía no despejó la plaza sino hasta después de la medianoche, en esta ocasión.

 

Gafas de natación y cascos de bicicleta contra las balas de goma

Pero a veces no es tan fácil salir de la plaza porque la policía bloquea las calles y no deja pasar a nadie, dice Carey, una madre blanca con dos hijos, uno de los cuales está sirviendo en el Ejército. "Cuando la Policía bloquea las salidas quedamos atrapados". Esa es la razón por la que la protesta ha terminado en enfrentamientos desiguales con la Policía.

Carey ha estado participando en el "Muro de las Madres" desde hace unos días: inicialmente unas 30, ahora cientos de madres, en su mayoría mujeres blancas, se paran frente a los manifestantes noche tras noche, brazo a brazo, para protegerlos de la policía. "Ayer, ni siquiera bloqueamos una calle. Nadie estaba saqueando, no hubo disturbios y de repente llega una patrulla con policías ataviados como para una guerra. Empezaron lanzando granadas aturdidoras, y luego gases lacrimógenos".

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Eso explica por qué muchos manifestantes parecen ser figuras de un Ejército de juguete. Para protegerse de la acción policial, no sólo llevan la mascarilla obligatoria, sino también cascos de bicicleta, gafas de natación, tapones para los oídos, rodilleras, almohadillas para las manos y los codos, o incluso letreros de madera hechos en casa o tapas de ensaladeras.

 

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Portland no se hunde en caos

Mejor equipados, por ejemplo, con máscaras de gas, son los miembros de la Antifa, que se mezclan con la multitud. El objetivo auto declarado del grupo antifascista: documentar las actividades de los neonazis y proteger a otros manifestantes de los ataques de la extrema derecha. En Oregón el grupo descentralizado y de operación anónima existe ya desde 2007.

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Pero Portland está lejos de hundirse en el caos, como dicen algunos políticos. La protesta sólo ha llegado a la vida cotidiana. Además de la manifestación diaria frente al Centro de Justicia, hay muchas otras acciones contra la violencia policial y el racismo en Portland: desfiles semanales de coches, acciones con carteles en las esquinas, exposiciones de arte, mítines en parques o lecturas en línea. En los escaparates de muchas tiendas, teatros, cafés o estudios de yoga, se cuelgan carteles en las ventanas que apoyan el movimiento Black Lives Matter. Y en los parques, los residentes continúan paseando a sus hijos y perros al margen de las manifestaciones pacíficas.

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