Nivel de actividad: acelerando el paso

Economía 28 de mayo de 2017 Por Estudios Banco Ciudad - CABA
Esta semana –la penúltima del mes de mayo- se conocieron en la Argentina indicadores del nivel de actividad que muestran un progresivo avance de la recuperación que comenzó a experimentar la economía a finales de 2016, el cual tenderá a consolidarse en los próximos meses
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(EstudiosBancoCiudad.com – CABA)  El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) elaborado por el INDEC –Instituto Nacional de Estadística y Censos- registró en marzo una variación mensual significativa, de 1,9% en términos desestacionalizados (s.e.), llevando la variación del primer trimestre, contra el último de 2016, a 0,6% s.e. Ello se corresponde con un ritmo de crecimiento anualizado de 2,4%, y constituye además el tercer trimestre consecutivo en alza. En términos interanuales (i.a.), la economía se expandió un 0,8% en marzo y 0,1% en el trimestre, en lo que fue la primera variación positiva luego de tres trimestres en retroceso.

Apuntando en la misma dirección, en un anticipo de lo que podría haber sido la evolución de la actividad económica durante el mes de abril, el Índice General de Actividad de Orlando J. Ferreres (IGA-OJF) marcó un crecimiento mensual de 0,3% s.e., con una variación interanual más importante, de 3,3%.

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En cuanto a la evolución que muestran los diferentes sectores, el agro y la actividad de la construcción continúan liderando la recuperación, con alzas de 7,3% y 5,2% interanual respectivamente, en los primeros cuatro meses del año, de acuerdo al IGA-OJF. En abril, puntualmente, se destacó el crecimiento de la construcción (16,5%), sector que muestra un dinamismo creciente de la mano de los planes de obra pública y las políticas gubernamentales que fomentan el financiamiento para la adquisición de viviendas. Esto se traduce, a su vez, en una recuperación palpable en el empleo del sector, que subió en marzo un 3,5% mensual y 7% respecto a marzo de 2016.

La industria y el comercio siguen mostrando un mayor rezago, aunque evidenciando señales de recuperación en el margen. En particular, la actividad industrial registró en abril un alza de 2% i.a., de acuerdo al Índice de Producción Industrial de Ferreres (IPI-OJF), pese a acumular una caída de 1,8% en el primer cuatrimestre del año.

El incremento de la producción industrial durante abril vino liderado por la rama de metálicas básicas (+9,4%), impulsada por la producción de hierro primario y de acero crudo, que de acuerdo a la Cámara Argentina del Acero se expandieron en un 48,4% y un 15,1% anual, respectivamente. Asimismo, la producción de minerales no metálicos (insumos de la construcción), continuó en ascenso (8,4%), siendo clave el incremento en 10,7% de los despachos de cemento durante abril.

El repunte de la actividad económica en los últimos dos meses se encuentra en línea con las expectativas de los analistas reflejadas en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA –el Banco Central de la República Argentina- , que estiman un crecimiento trimestral de entre 1,2% y 1,3% en los próximos dos trimestres, culminando el año con una variación del Producto de 2,7%, en consonancia con una inflación que a partir de mayo pasaría a ubicarse por debajo del 2%.

De cumplirse estas previsiones, los próximos meses del año serían los más favorables en términos de inflación y crecimiento, y en base a las estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), la Argentina lograría ser, junto con Perú (3,5%), una de las economías que más crezca en la región, a pesar de enfrentar un escenario internacional complejo. Quedarían relegadas, así, a un segundo lugar a otras economías líderes del continente, como ser Chile (1,7%), México (1,7%) o Brasil (0,2%), que presentarían una evolución más modesta.

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En este sentido, uno de los riesgos que enfrenta nuestro país pasa por un agravamiento de las tensiones políticas en Brasil, aunque en lo inmediato, los mercados parecen haber recobrado cierta tranquilidad. El real, uno de los principales barómetros de las expectativas de los inversores, se ha mostrado estable en torno a R$ 3,25 –el real, el peso monetario de Brasil- por dólar, encareciéndose 3,6% respecto al pico registrado el jueves de la semana previa (R$ 3,37) y revirtiendo así parte de la depreciación inicial de 7,3%. A nivel local, la cotización del peso también tendió a recomponerse, cerrando la semana en $16,04 por dólar, con lo que acumuló una depreciación de 2,6% desde el inicio de las tensiones en Brasil, volviendo la tranquilidad a la plaza cambiaria.

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