Atraso, deterioro, malas palabras

Economía 13 de junio de 2017 Por Enter-ate.com.ar - Gral. Pico - CABA
Un informe difundido por la Universidad de Belgrano señala que "el deterioro cambiario –en la Argentina- alienta el ingreso de importaciones y castiga a las exportaciones"
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(Enter-ate.com.ar – Gral. Pico – CABA – por Alberto Bastia )  Cuando el ex Jefe de Hacienda de la Argentina, Alfonso Prat Gay mencionó –en rueda de prensa en el verano de 2015- que el sinceramiento de la economía alcanzaría a la cotización de la divisa estadounidense, la intriga radicaba en qué valor se situaría el “sinceramiento”. Así la gestión de Mauricio Macri salió –el pasado 10 de diciembre de 2015- con un dólar a 16, 50 pesos tras una devaluación del 65 por ciento respecto del valor exhibido el 9 de diciembre de ese mismo año, la última jornada de la gestión de la entonces Presidente Cristina Fernández de Kirchner.

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Han pasado 30 meses y hace tiempo se habla desde diferentes sectores económicos que “el valor del dólar está retrasado ante el peso”; lo cual significa en términos más corrientes “que una devaluación está esperándose, todo depende como le vaya al Gobierno en las elecciones” legislativas de octubre próximo.

Quienes ya han dado su opinión con todo un bagaje de estudios previos han sido los miembros del Centro de Estudios de la Nueva Economía –CENE- que depende de la Universidad de Belgrano.

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“Durante abril se verificó una nueva desmejora en el tipo de cambio real, que se ubicó 1,4% por debajo del guarismo registrado en marzo. Por otra parte, el atraso cambiario acumula ya un 28,1% con relación a diciembre de 2015.

Recordemos que el tipo de cambio real se calcula tomando como base el valor del dólar en diciembre de 2015 luego del levantamiento del cepo cambiario. Se sigue la evolución de dicho tipo de cambio hasta el presente y se le agrega la inflación en los Estados Unidos medida por el índice de precios al productor.

Finalmente, se divide por la evolución del Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires para el rubro servicios. Mientras la inflación estadounidense mide la pérdida de poder adquisitivo del dólar, la inflación local de los servicios aproxima la pérdida de valor del peso en términos de los bienes no comercializables.

El deterioro cambiario alienta el ingreso de importaciones y castiga a las exportaciones argentinas. De hecho, en el primer cuatrimestre del año se observa, en comparación con igual periodo del año anterior, un fuerte crecimiento en las importaciones de textiles (30%), calzado (25%) y automóviles (72%). La contracara es el derrumbe de las ventas al exterior de minerales metalíferos (44,2%), productos farmacéuticos (37,4%) y preparados de frutas y hortalizas (11,8%)”.

Lo que antecede es lo concerniente al tópico del retraso cambiario.

Así las cosas, cuando el entonces titular de la cartera económica del reciente asumido Jefe de Estado Macri respecto al cepo cambiario –restricción impuesta por la gestión kirchnerista para controlar la fuga de divisas en gran escala- precisó que: "Uno puede comprar dólares libremente, va a un cajero y saca. Hasta hoy, con el dólar ahorro, había afortunados que podían comprar 2000 dólares como mucho, ahora puede comprar hasta 2 millones".

Respecto a cómo afectaría el costo de los productos de consumo masivo, el entonces Jede Hacienda y ex diputado nacional por el sector que comanda la actual legisladora Elisa Carrió, negó enfáticamente que “esta corrección sea trasladada a los precios”.

Un litro de leche fluida en sachet –de primera marca- costaba antes de la devaluación de la moneda argentina 9 pesos, equivalente a un dólar; en junio de 2017 el mismo producto –de la misma marca- cuesta el equivalente a un dólar y medio, es decir, aproximadamente 22 pesos.

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Sin demasiada explicación, los dichos del ex Ministro de Hacienda fueron una falacia.

Como en el título, atraso, deterioro, son malas palabras.

“No voy a lanzar ninguna teoría. Un congreso de la lengua es un ámbito apropiado para plantear preguntas y eso voy a hacer.

La pregunta es por qué son malas las malas palabras, ¿quién las define? ¿Son malas porque les pegan a las otras palabras?, ¿son de mala calidad porque se deterioran y se dejan de usar? Tienen actitudes reñidas con la moral, obviamente. No sé quién las define como malas palabras. Tal vez al marginarlas las hemos derivado en palabras malas, ¿no es cierto?”

Así se expresó Roberto Fontanarrossa enn noviembre de 2014 cuando se desarrolló en su querida y acunada ciudad de Rosario en el Congreso Internacional de la Lengua Española.

Ya fallecido el autor de “Boogie el aceitoso”, “Inodoro Pereyra”, “El undo ha vivido equivocado”, seguiría pensando lo mismo de ciertas palabras, como por ejemplo pobreza.

 

inodoro

(*) Alberto Bastia, Director Propietario de www.enter-ate.com.ar

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