Altos salarios en el Golfo, el sueño de los migrantes

Economía 20 de junio de 2019 Por
Más de un millón de trabajadores extranjeros han sido enviados de vuelta a casa a medida que aumenta la presión sobre los líderes del Golfo Pérsico para que contraten a más trabajadores locales
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(www.DW.de – Dubái por Michael Martin) Cuentos de ciudades llenas de riquezas y calles pavimentadas en oro han atraído a millones de trabajadores empobrecidos de todo el mundo hacia los Estados del Golfo Pérsico: Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Kuwait y Bahrein.

Es sólo gracias a la importación de mano de obra barata, principalmente proveniente de Asia y África, que Dubái exhibe sus onerosas islas artificiales, enormes centros comerciales y hoteles de siete estrellas. Lo mismo ocurre con los nuevos estadios para la próxima Copa del Mundo en Qatar.

Generalmente, la promesa de recibir salarios más altos que los que se pagan en casa es incumplida. En muchas ocasiones, los migrantes de estratos bajos terminan atrapados en los países receptores, víctimas de explotación, endeudamiento y forzados a trabajar largas jornadas en condiciones inhumanas o de alto riesgo.

Por si fuera poco, la ralentización del crecimiento económico derivada de la crisis financiera de 2008 ha hecho que cientos de miles de migrantes estén siendo desplazados del mercado laboral; los países árabes pretenden reducir su dependencia de la mano de obra extranjera en el sector privado.

 

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Menos mano de obra extranjera

Por ejemplo, en los pasados dieciocho meses, Arabia Saudita repatrió a más de un millón de extranjeros. De acuerdo con la Encuesta Económica de Pakistán 2018-19, la demanda saudita de mano de obra se redujo en un 40 por ciento, cifra que también vale para Emiratos Árabes Unidos, un país cuyo mercado laboral contaba con un 90 por ciento de inmigrantes.

India, por su parte, reportó una caída del 9 por ciento en las remesas enviadas por sus trabajadores desde los Estados del Golfo en el año 2016, lo cual se atribuyó a la escasez de empleos y los bajos salarios en la región.

El director de investigación del Centro Internacional para Estudios Estratégicos Energéticos de Bahrein, Omar Al-Ubaydli, confirmó que se está ante una "repatriación de trabajadores a gran escala". Como muestra, Al-Ubaydli describió el programa de nacionalización laboral de Arabia Saudita, que impulsa a los ciudadanos saudíes desempleados a prepararse para asumir las labores que normalmente realizan los extranjeros.

"Entre los ciudadanos saudíes se registra un crecimiento acelerado del comercio minorista, especialmente en sectores como telecomunicaciones. En los supermercados, es abrumadora la cantidad de puestos de cajero que ocupan los saudíes hoy en día”, afirmó Al-Ubaydli.

 

La "saudización" para combatir el desempleo local

La llamada "saudización" del mercado laboral fue probada a principios de siglo, pero ese proceso no redujo las cifras de desempleo entre los jóvenes del país. El programa fue puesto en marcha nuevamente hace tres años con el objetivo de fomentar la contratación de ciudadanos saudíes, incrementando los impuestos de las compañías que contrataran a trabajadores extranjeros.

Con base en estos nuevos ajustes regulatorios, aunados a la desaceleración económica, Al-Ubaydli anticipa una tendencia a la baja en las oportunidades laborales para los migrantes.

Mientras tanto, el auge inmobiliario de Dubái, ya visible a lo largo de veinte años, parece estar llegando a su fin, y con él se perfila una serie de despidos masivos en el sector de la construcción. También la industria turística se ha visto afectada.

 

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Más despidos

Expertos en temas de migración ya han hecho predicciones de recortes de los empleos menos cualificados en los sectores de ingeniería, hotelería y construcción si la región entra en recesión el próximo año, como muchos economistas anticipan.

El regreso de trabajadores podría significar un problema importante para países como India y Filipinas, muchos de los cuales ya luchan contra las altas tasas de desempleo y pobreza. Por otra parte, el programa de "emiratización" de los EAU también ha tenido problemas últimamente. Si bien los emiratíes constituyen una alta proporción de los trabajadores del sector público, tanto los empleos altamente calificados como los de menor exigencia en el sector privado siguen siendo realizados por extranjeros en la gran mayoría de los casos. Con una tasa de desempleo del 13 por ciento, el Gobierno de los Emiratos ha identificado 800.000 puestos de trabajo que, a sus ojos, podrían ser ocupados por sus ciudadanos.

A pesar del éxodo ocurrido en fechas recientes, los Estados del Golfo seguirán dependiendo de un gran número de trabajadores extranjeros para culminar ambiciosos proyectos de infraestructura. Arabia Saudita, por ejemplo, planea construir una megaciudad inteligente de 500.000 millones de dólares cerca de su frontera con Egipto y Jordania.

No obstante, detrás de esta imagen ultramoderna de la región se esconde un sistema casi feudal en torno al empleo de trabajadores migrantes, de los cuales muchos se ven obligados a realizar trabajos forzados, según Human Rights Watch.

La desesperada situación en los países de origen obliga a miles de migrantes a dejarlo todo atrás para mudarse al Golfo, aunque en muchas ocasiones tienen que conformarse con aceptar salarios mucho más bajos que los acordados, o incluso son deportados sin recibir el pago de varios meses de trabajo.

A todo esto se suma el terrible trato que reciben los trabajadores domésticos y aquellos que trabajan en la construcción. Miles regresan a casa traumatizados por la experiencia o mueren a causa de los abusos recibidos. Otras decenas de miles de extranjeros permanecen atrapados en los países del Golfo cada año tras expirar sus visas de trabajo, con el miedo de ser capturados y sin dinero para volver a casa.

Entretanto, algunos Estados del Golfo han hecho esfuerzos por brindar mayor protección a los trabajadores foráneos. "Las medidas incluyen una combinación de inspecciones y sanciones, así como la colaboración con los países de origen”, dijo Al-Ubaydli. No obstante, el sueño árabe de millones de migrantes empobrecidos podría sólo tratarse de un espejismo y nada más.

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