El discurso

¿Qué querrá decir la palabra “discurso” a esta altura de las circunstancias? A Diana y Martin, Ad aeternum Time is flowing in the middle of the night (Tennison)

Opinión, lo Destacado en la Sociedad 30/05/2023 El Argentino-com-CABA- Santiago González Casares
01-05-2023_movimientos_sociales_organizaciones_politicas_y
01-05-2023_movimientos_sociales_organizaciones_politicas_y

(www.Elargentinodiario.com.ar – CABA – Por Santiago González Casares – Enter-ate – General Pico) Son las dos horas veinticinco minutos, o en realidad un poquito antes, estoy escribiendo estas palabras desde el futuro. “Radio Amadeus” noventa y uno punto uno, la temperatura en Buenos Aires es de nueve grados, el cielo está despejado, la humedad es del cuarenta y ocho por ciento. Escucharemos ahora de Johann Sebastian Bach…

20230108_esquiverlcharla

Que gran trabajo el de locutor de radio, de radio y televisión, pero sobre todo de radio. Y no me refiero a la voz grabada previamente en estudio sino a la voz que retrata al mínimo detalle el paso del tiempo, la que está ahí, con nosotros, aquí, ahora. Esa voz que acompaña la palabra oculta de la música.

¿Qué querrá decir la palabra “discurso” a esta altura de las circunstancias? Y cuando digo circunstancias, me refiero a los tiempos nihilistas que corren en donde todas las palabras son iguales a las otras, en donde nos cuesta horrores diferenciarlas, tanto en forma como en contenido. Es decir que tanto la manera que tenemos de escuchar hoy las palabras como su significado, son tan difusos que las palabras no significan nada, no son nada, no dicen nada. No llegan a constituirse en discurso, no son más que habladurías. Sin embargo, las palabras no dejan de aparecer por todos lados entre luces y sentencias, pretendiendo dar lugar a acontecimientos, lejos están de ello. Las palabras que pululan por estos días, en estos medios de comunicación no son más que simulacros que dan cuenta del alejamiento del sentido, de la ausencia del lenguaje verdadero (logos).

el-discurso

 Logos es razón (ratio), podemos arriesgar que esta es la dimensión gnoseológica y atribuir la razón a todos los discursos que pretenden decir algo sobre la manera que tenemos de conocer, aunque también la aparente justificación de nuestra existencia. Nihil est sine ratione. Este logos es aquel que acompaña todas las definiciones sobre la vida humana, todas las descripciones científicas de la realidad. El discurso sobre el hombre (antropo-logia), sobre el alma humana (psico-logia), sobre las naciones (etno-logia), sobre la sociedad (socio-logia), sobre la vida en general (bio-logia). Nada es sin razón, y todos estos discursos corresponden a una región del ser que ordena nuestro pensamiento sobre nosotros mismos. Todo es dicho en nuestro lugar desde la contundencia inexorable de la causalidad y el manso sometimiento de la pregunta a la omnisciente racionalidad.

Pero logos también significa promesa, y yace aquí su dimensión política. El discurso puede encontrar aquí una posibilidad propia, auténtica, la palabra se acerca aquí a su esencia, a su dimensión colectiva y su sentido comunitario. El discurso político implica un diálogo, una palabra compartida no solo ejercida por el orador sino exigida en su naturaleza por su contraparte, el pueblo. La plaza pública es el lugar donde el discurso político nace y es allí donde logra su verdadera trascendencia, la promesa hacia el destino común por-venir. Cuando el discurso político se aleja del ágora que lo vio nacer corre el riesgo de degradarse en el sinsentido del discurso mediático o en la certeza autista del discurso científico. No hay discurso político auténtico sin plaza que lo albergue, no hay plaza pública sin discurso político que la reivindique.

Pero hay también una palabra silenciosa que no es aún discurso, y que habla de cosas que no se pueden decir. Una palabra que habla desde la sensibilidad del cuerpo y que, por ende, no tiene correlato sintáctico ni significado técnico. Esa palabra es la poética, la que busca la belleza en los intersticios del lenguaje y habla desde el sentido, como diría Borges, si ese sentido fuera el oído…desaparecería el mundo visual, el firmamento y los astros, un mundo posible que pudiera prescindir del espacio, en donde no hubiera otra cosa más que conciencias y música

 

Te puede interesar
Lo más visto